Hasta el viernes pasado, cuando leía sobre la medicina alópata practicada en siglos pasados, siempre venían a mi mente escenas poco más que terroríficas, desangrados, fierros al rojo vivo y agujeros en el cerebro son algunos de los remedios que los galenos solían recetar como si fueran aspirinas. Pero revisando Libro de notas encontré la referencia a un remedio, por decirlo de alguna manera, un poco peculiar y muy usado alrededor de 1880, no sé exactamente que comentar, yo me quede con la boca abierta y los ojos cuadrados, pero el imaginar a un hombre mandando a su esposa al médico para que este le quitara lo neurotica con un masaje manual en su clitoris me hizo sonreir, pueden leer la nota completa en Fogonazos.

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