Estaba tan concentrada leyendo y subrayando que no pude notar cuando pasó a mi lado. Fue el primer acorde de su guitarra el que me trasportó varios años atrás. Recordé la primera vez que alguien me cantó al oído… Estaba en primer semestre de preparatoria, y él aprovecho que salí unos minutos en el cambio de hora para acomodar mis libros al lado de su silla; comenzó a cantarme a los pocos minutos de iniciada la clase de física, con tan mala suerte que la maestra se puso furiosa y me expulso, trate de explicarle que era él quien hacia ruido pero esto sólo sirvío para extender la expulsión al siguiente curso de física que también ella impartía. Él no recibió ni una amonestación, y jamás volví a hablarle.
Cuando estaba en la Universidad, durante la clase de dibujo tenía la oportunidad de escuchar durante 2 horas (la duración de la clase) el dúo que formaban dos compañeros que se sentaban en el restirador posterior al mío, su repertorio consistía en canciones de Pedro Infante y siempre iniciaban con “Que te ha dado esa mujer”, eran encantadores y coquetos.
Durante años pude escuchar en las noches a varios amigos cantar acompañados de sus guitarras, las serenatas eran algo que me parecía tan normal que sólo a la luz de la nostalgia por los tiempos pasados puedo darme cuenta que fuí afortunada, muy afortunada de haberlos conocido.
Mi recorrido mental en el tiempo termino al recordar las veces que escuche ” Estoy en medio de un triángulo” en los jardines de la Facultad de Medicina
…Ahora escribo este post repasando mentalmente aquellas canciones y recordando lo que sentía al escucharlas.