De compras

De compras

Como el 10 de mayo es costumbre ir de visita a panteón, el día 9 me dirigí a las bodegas de mayoreo de flores, ya en otras ocasiones había comprado ahí las flores, pero nunca para un día festivo, últimamente han sido para velorios. En octubre el grueso de claveles se encontraba en $ 160.00, y en marzo el ciento de rosa roja de tallo largo en $ 100.00 a peso cada rosa; pero el lunes los precios eran otra historia, 24 rosa de tallo corto a $ 100.00, 25 claveles a $ 30.00, 12 crisantemos a $30.00, el grueso de clavel a $ 260.00 una importante variación en el precio, en compración a dos semanas atrás. Cerca de donde me encontraba escogiendo las flores había 2 señoras de clase media ( era imposible no distinguirlas, tomando en cuenta que la mayoría de las personas que estábamos comprando flores erán vendedores de cruceros, indígenas y prole que como yo, que no podemos darnos el lujo de comprar los ramos de flores en las florerías) protestando por lo alto de los precios, en un momento las escucha uno de los dueños del establecimiento que se encontraba descargando un camión, las ve detenidamente de arriba hacia abajo y les dice ” Es la Ley de la Oferta y la Demanda, Seño”. Pues será, pero a mí me pareció más bién asalto en despoblado.

Días después platicando con una amiga me comentaba que ella también había querido comprarse zapatos el viernes, pero como había tanta gente comprando no consiguió zapatos de su numeración.
Es cierto, estaba llenísimo las vendedoras no eran suficientes. Ese día tuve que dar varias vueltas para ver todos los zapatos y escoger cuáles eran los que me interesaban tomé 3 y los lleve a una de las dependientas, ella entró en la bodega llevando en sus brazos 10 zapatos y en la memoria una gran cantidad de medidas solicitadas, pasan los minutos y sale con varias cajas no todas tenemos la suerte de recibir alguna caja, a esa hora las numeraciones ya son escasas, repito el mismo ciclo y, hay un par de mi numeración………. no me queda bien, en cada paso mi talón sube y la parte trasera de la sandalia se queda abajo, estoy chancleando; vuelvo a repetir el rito, y de nuevo de los 3 estilos escogidos no hay ninguno de mi número. No puede ser, pero no me voy a ir sin zapatos, necesito unas sandalias, estoy decidida a aprovechar la oferta de 18 mensualidades sin intereses, así que respiro profundo, cuento hasta 10 y voy hacia uno de los exhibidores y empiezo a medirme uno por uno todas las sandalias, alguna me ha de quedar, o por lo menos alguna he de poder pisar sin que se me salga el pie… Casí 3 horas después salgo con un par de sandalias color bronce 3.5 y otro par color cobre 4.0 ; yo necesitaba un par blanco 4.5.

nfirma

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s