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Mi cama

Eres muy obsesiva,…umm, ya consideraste hablar con alguien, yo conozco un buen psiquiatra; estas y otras frases salen a relucir desde hace quince años en las reuniones con mis amigas.Pero algo paso hace un par de meses que me hizo tomar más en serio sus frases. Esa noche desperté sobresaltada, un ruidito casi imperceptible me despertó…el roer de una rata, inmediatamente me incorpore, prendí las luces, me arme con una varilla de acrílico y comencé a recorrer mi habitación dando de vez en cuando un pequeño golpecito aquí y allá para asustar al infame animal y que saliera de su escondite, me parapeté en la cama y allí infructuosamente espere a que se dejara ver. Me amaneció.Fué un día muy largo, me fui temprano a dormir. Pero pasada la media noche el mismo ruido me despertó; -claro, como no lo pensé antes, no era un roedor, era una cucaracha – y estaba en mi cama por eso escuchaba el ruido tan cerca, me levanté, prendí las luces, corrí por el insecticida y empece a rociarlo, espere a que hiciera efecto, prendo un abanico para disiparlo un poco y espero, sigue el ruidito, – la muy %”#& esta escondida en la cama- así que muevo el colchón y nada, comienzo a desarmar la cama y no encontré nada, vuelvo a armar la cama y colocar el colchón, ya amaneció.Otro largo día, de nuevo me voy temprano a la cama; tengo mucho sueño, pero a la vez me encuentro muy alterada, cualquier ruido producido por el viento me pone en alerta, batallo para quedarme dormida. Esa noche escuche de nuevo ese ruido, -no alcanzó a distinguir que será- , con mucha precaución salgo de la cama, tomo una lampara de mano y una lupa, las luces están apagadas, recorro lentamente toda la cama a fín de ubicar el lugar exacto de donde procede. -No lo puedo creer – hay media docena de minúsculas perforaciones, – ¡mi cama tiene termitas !- Tengo años con la cama, pero no quise pintarla o sellarla, me gusta el aroma a madera tropical.Alcance a dormir un par de horas. En la mañana desarme la cama, me estaba volviendo una experta, la saque al patio y prepare café, un kilo de aromático y orgánico café de Chiapas con el que impregne la cama, le dí dos manos. Esa tarde murieron todas las termitas. Volví la cama a mi habitación…Esa noche comprobé la eficacia real de la aromaterapia, no pude dormir, ni siquiera parpadear, la cafeína que respire en cuanto me acosté lo impidió, y casi una semana tardo en desaparecer el aroma a café. Cuando les conte a mis amigas se voltearon a ver entre sí, sabía lo que estaban pensando…ya tengo el teléfono de un psicólogo.

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