Citas – salidas desastrosas

Cuando entablas una relación con otra persona es por que has encontrado que tienes algo en común con ell@, a veces ese algo incluye todos los hobbies y manías que tienes, a veces solo una; pero como se supone que son pareja y hay que hacer las cosas juntos , pues a apechugar y convivir. Y esto no siempre es malo, puedes descubrir un mundo que desconocías, gente nueva, lugares nuevos, actividades diferentes. O también puedes descubrir que aquellas cosas que no disfrutabas o solo te molestaban ahora las odias.Hay varias que yo recuerdo:

  • Jugar bolos: Decidió sorprenderme al llevarme a jugar bolos justo 2 horas después de haber ido a manicur profesional.
  • Andar en bicicleta: Esto parece epidemia es como si  los hombres durante determinada etapa de su vida consideraran pasear en bici como lo más romántico del mundo.
  • Jugar ajedrez: No creo que necesite explicar más. Pero si tengo una hora libre es para comer, no para quebrarme la cabeza.
  • Ir a nadar:  Odio el mar. No he comprado un traje de baño desde que tenía 16 años que fue la última vez que fui obligada a vacacionar en familia. Religiosamente íbamos  a la playa cada año durante un mes.
  • Ver payasos: No tengo nada en contra, pero de pequeña me desagradaban mucho casi, casi me asustaban, así que ahora no son santo de mi devoción y asistir a una función de ellos, para nada.

Mea Culpa:

  • Teatro: Él tenía 10 años más que yo, y era de Guanajuato; así que erróneamente di por hecho que lo que yo considero cultura era parte de su vida. Tenía dos boletos para el teatro y me pareció más correcto ir con él que con un amigo. A pesar de que yo estaba absorta en  la obra podía ver de reojo como poco a poco se iba sumiendo en su asiento. Al finalizar no pudo dejar de reprocharme que había mentido, que el teatro no se parece en nada al cine por que no hay sangre, monstruos ni asesinatos.
  • Museo: Tenía que hacer una visita rápida, pero estaba la exposición de Julio Galán así que entramos a verla, me pareció que era la primera vez que él asistía a un museo de arte, y sobre todo que observaba arte contemporáneo; aún así se porto muy correcto, en ningún momento me apresuró, se quejó, bostezó o profirió comentario desagradable . Fue muy…estoico por decirlo de alguna manera; aunque aún no logro saber si fue por caballerosidad o por  el entrenamiento militar que recibió cuando estuvo en el ejercito (el cual supongo lo capacitó para recibir tortura)
  • Edificios: Durante la carrera (arquitectura) es común ir a tomar fotografías de construcciones y edificios; alguna vez tuve el mal tino de ir acompañada.  Cada que yo me acomodaba para tomar una fotografía él se ponía justo delante de donde yo estaba, lo que me dificultaba la toma, y tenía que ladear la cámara para que él no saliera. Así las 36 fotos.  Dos horas después, cuando las hemos recogido y  estoy a un par de segundos  de decirle que habían salido muy bien, empieza a protestar por que no estaba en las fotos, le recuerdo que son para una tarea, pero eso no funciona, me reclama el que no me hubiera dado cuenta de que posó para cada toma que yo hice.
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