AET de Nuevo León pone trabas para que los derechohabientes del Hospital 25 y 34 acudan a consulta

   Cuando creo que el personal de la Agencia Estatal de Transporte no pueden llegar a ser más incompetentes y eColegiot*uPazi*d*o*s, siempre hacen algo para poner de relieve la carencia de capacidad que tienen para el trabajo que desempeñan. No conformes con quitar las rutas de camiones que usan los derechohabientes del Hospital 17; ahora deciden hacer lo mismo con las rutas que usan los pacientes del los Hospitales 25 y 34. No entiendo como alguien puede ser tan ignorante como para dar por hecho que todas las personas que consultan en el IMSS tienen automóvil.  O bien la salud de un triatlonista profesional para caminar desde la avenida Ruiz Cortines que es por donde pasan los camiones. Hoy fui al Hospital 25 desde el sur de la ciudad y lo tuve que hacer en taxi, por que resulta que quitaron todas las rutas que pasan por la avenida Lincoln:  la ruta 25, la ruta 27, la ruta 38 y la ruta 335.  Y alguien puede decirme pero pudiste haber tomado en su lugar 2 camiones y luego la ecovía, pues no, no podía por que yo soy chaparrita y así de ridículo como suena no alcanzo a sujetarme del tubo de la parte de arriba.  Al final pude llegar a consultar a tiempo.

En la sala en que me encontraba solo había 6 personas mas jóvenes que yo el resto eran de la tercera edad, algunos con bastón y muchos con gasas de donde habían sido operados  y  todos ellos con sus problemas de salud y movilidad son un cero a la izquierda para el Gobierno del Sr. Jaime Rodríguez. 

Supongo que al final es más rentable quedar bien con los dueños de las rutas camioneras, que con los pobres derechohabientes del IMSS.

Reordenamiento de Rutas de Transporte Urbano ó el Arte de Chin*** a los usuarios del mismo.

La semana pasada tuve el desagradable honor de empezar a ser victima de las acciones descerebradas de los burócratas encargados de la restructuración del transporte urbano en Monterrey. Entiendo que el gobierno del estado tenga que poner el ejemplo a la hora de contratar  empleados y no discriminar por razones de raza, religión, sexo, estado civil o grado de estupidez; pero en lo que concierne a estos últimos deberían no solo prohibirles lo típico como evitar que manejen maquinaria pesada, armas punzo cortantes y explosivos; también deberían alejarlos de cualquier puesto que implique tener que usar el sentido común, por que es mas que evidente que carecen de el. Y les explico porque

Los derechohabientes del  Seguro Social del área norponiente de la ciudad de Monterrey tenemos que ir al Hospital 17 del IMSS a las consultas de especialistas (desde ir con el oculista hasta extirparte el apéndice ) es un centro médico que recibe diariamente a una importante cantidad de población de esa parte de la ciudad. Antes de “los cambios”, la accesibilidad a esta unidad era fácil y barata, ya que cualquier camión pasaba por Ruíz Cortines y después sólo tenías que caminar 4 cuadras. Pero ahora en un gran despliegue de inteligencia y honestidad, estos señores y su equipo han decidido aislar a todas las colonias de ese sector  del hospital al que tienen que acudir en caso de emergencia.

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Sin sirenas

El domingo llegue a un blog de una regiomontana  que describía la maravillosa semana que había pasado en los Cabos B.C.. Y  en su narración ponía énfasis en que en toda la semana no había escuchado el ruido de una sirena, cosa que cuando esta en Monterrey es imposible. Lo leí y en ese momento  me pareció algo exagerado,  aunque confieso que no logré recordar cuantos días habían pasado desde que escuche una sirena,  pero según yo eran muchos.

Así que mi propósito para esta semana fue el poner atención y contar realmente cuanto tiempo pasaba sin escuchar una. El lunes, poco después de las 7:00 am escuche la primera, de allí a hoy ha sido una diaria, en diferente lugar y hora  pero todos los días,  el tiempo máximo que transcurrió entre una y otra  fueron 26 hrs.

Me di cuenta que lamentablemente el sonido de las sirenas forman ya parte de la ciudad, de nuestra cotidianeidad y por eso no prestamos atención a ellas  ya se ha vuelto tan rutinario escucharlas,  es como el sonido del claxon, no cuentas cuantos escuchas en un día.

Empiezo a extrañar el Monterrey de antaño, tal vez me estoy volviendo vieja.

Gracias por leerme.